Qué Comer

Valora este artículo
(0 votos)

Es imprescindible recomendar y animar al viajero a que descubra la riqueza gastronómica de Jumilla, sus platos más típicos así como el auténtico sabor de sus quesos de cabra y sus vinos, ambos con Denominación de Origen. Su cocina típica se ve influenciada por la gastronomía Murciana y Manchega, dado lugar así a unos platos apetitosos y variados.

En esta sección podrás ver cuáles son los platos típicos y productos mas destacados.

 

GASTRONOMÍA

Debido al trabajo duro de la tierra, la gastronomía jumillana esta compuesta de productos de gran valor calórico. Caben destacar el gazpacho jumillano: plato de tradición judía, cocinado con trozos de torta de harina de trigo sin fermentar, con variedad de carnes de caza, liebre, perdiz, conejo, etc. y caracoles serranos, se aconseja para su consumo un vino tinto de la tierra; el trigoentero: comida cuaresmal que solamente se cocina el día de Jueves Santo, siguiendo una tradición para ganar indulgencias, quien ese día come de este plato, a base de trigo limpio, muy cocido desde primeras horas de la mañana y acompañado de  garbanzos, ajos y cardos de la huerta jumillana; la gachamiga:  plato de invierno y de gran valor calórico cuyos ingredientes son harina, aceite, ajos, agua y sal, dejando cocer esta sin parar de dar vueltas a la sartén, en fuego de sarmientos, hasta que pierda el agua y empiece a dorarse; el mortirigüelo: plato exclusivo del día la matanza del cerdo, pues para su elaboración se emplea el hígado y la sangre, condimentado con gran cantidad de especias y el relleno o pelotas, plato típico del día de Navidad realizado con distintos tipos de carne triturada, hígado, tocino salado, magra de lomo y sangre de cerdo, acompañado de huevos cocidos, ajos, piñones, sal y perejil con pan rallado, todo mezclado, haciendo una especie de pelota; empanadas de patata: muy utilizadas en los días de Semana Santa, como merienda o cena rápida, se elaboran con una masa de harina, aceite, agua y sal, para en su interior poner patatas fritas con atún, huevo cocido, pimientos, piñones y perejil.

En el apartado de la pastelería tradicional jumillana destacamos como dulce mas representativo los sequillos:  elaborados haciendo una pasta con harina, huevos y aceite, que se decora encima con un merengue de azúcar de baño y claras de huevo;  los rollos de vino: elaborados con una masa harina, manteca, vino y azúcar, con una cubierta de azúcar y canela; los pasteles de anís elaborados a partir de una masa de harina, aceite, azúcar y anís, que envuelve a modo de empanadilla dulce de calabaza o cabello de ángel, con una cubierta de huevo con azúcar; mantecados de almendra: elaborados con una masa de harina, almendras, azúcar y yemas de huevo, rebozados con huevos batidos con azúcar y canela; y las cristóbalas: con una masa compacta de almendra, azúcar , huevo y un poco de canela, son todos típicos de navidad o de invierno, de ahí el sobrenombre de frioleras, aunque se consumen todo el año.

 

PLATOS TÍPICOS DE LA GASTRONOMÍA JUMILLANA

Gazpacho jumillano: plato de tradición judía, cocinado con trozos de torta de harina de trigo sin fermentar, con variedad de carnes de caza, liebre, perdiz, conejo, etc. y caracoles serranos, se aconseja para su consumo un vino tinto de la tierra.

Trigoentero: comida cuaresmal que solamente se cocina el día de Jueves Santo, siguiendo una tradición para ganar indulgencias, quien ese día come de este plato, a base de trigo limpio, muy cocido desde primeras horas de la mañana y acompañado de  garbanzos, ajos y cardos de la huerta jumillana.

Gachamiga:  plato de invierno y de gran valor calórico cuyos ingredientes son harina, aceite, ajos, agua y sal, dejando cocer esta sin parar de dar vueltas a la sartén, en fuego de sarmientos, hasta que pierda el agua y empiece a dorarse.

Mortirigüelo: plato exclusivo del día la matanza del cerdo, pues para su elaboración se emplea el hígado y la sangre, condimentado con gran cantidad de especias.

Relleno o pelotas, plato típico del día de Navidad realizado con distintos tipos de carne triturada, hígado, tocino salado, magra de lomo y sangre de cerdo, acompañado de huevos cocidos, ajos, piñones, sal y perejil con pan rallado, todo mezclado, haciendo una especie de pelota.

Empanadas de patata: muy utilizadas en los días de Semana Santa, como merienda o cena rápida, se elaboran con una masa de harina, aceite, agua y sal, para en su interior poner patatas fritas con atún, huevo cocido, pimientos, piñones y perejil.

 

PASTELERÍA TRADICIONAL DE JUMILLA

Sequillos: elaborados haciendo una pasta con harina, huevos y aceite, que se decora encima con un merengue de azúcar de baño y claras de huevo.

Rollos de vino: elaborados con una masa harina, manteca, vino y azúcar, con una cubierta de azúcar y canela.

Pasteles de anís: elaborados a partir de una masa de harina, aceite, azúcar y anís, que envuelve a modo de empanadilla dulce de calabaza o cabello de ángel, con una cubierta de huevo con azúcar.

Mantecados de almendra: elaborados con una masa de harina, almendras, azúcar y yemas de huevo, rebozados con huevos batidos con azúcar y canela.

Cristóbalas: con una masa compacta de almendra, azúcar , huevo y un poco de canela, son todos típicos de navidad o de invierno, de ahí el sobrenombre de frioleras, aunque se consumen todo el año.

 

NUESTROS VINOS

La denominación de origen Jumilla se crea en 1966. Su zona de producción se encuentra situada en el extremo sureste de la provincia de Albacete, incluyendo los municipios de Fuenteálamo, Ontur, Hellín, Albatana, Tobarra, Montealegre del Castillo y el Norte de la provincia de Murcia, que incluye el municipio de Jumilla, el cual da nombre a esta Denominación.

La elaboración de los vino protegidos se realiza con las siguientes variedades: Monastrell, Sensible (Tempranillo), Garnacha Tintorera, Garnacha, Cabernet Sauvignon, Merlot y Syrah en tintas, y en blancas, Airén, Macabeo, Pedro Ximénez y Malvasía. De estas variedades se considera la principal la Monastrell, que ocupa aproximadamente el 85% de las Has. de la denominación; esto viene impuesto en parte por las condiciones climáticas y orográficas de la zona, siendo esta variedad la que mejor se ha adaptado a esta condiciones áridas y soleadas. En cuanto a los vinos se elaboran cuatro tipos distintos: tintos, rosados, blancos y dulces.

Los vinos blancos se elaboran fundamentalmente con la variedad macabeo. Son en general vinos limpios y brillantes, con tonalidades del amarillo verdoso al amarillo pálido, con aromas afrutado, limpios y frescos; en boca son ligeros y limpios, destacando su frescura, ligereza y equilibrio.

Los vinos rosados se obtienen principalmente a partir de la variedad monastrell, por estrujado de ésta y cortas maceraciones de pulpa y hollejo; son vinos limpios y brillantes, con tonalidades muy atractivas como rosa, frambuesa, cereza, con matices morados; en cuanto a aromas son limpios y elegantes, frutosos y florales, manteniendo los aromas de la variedad; en boca son carnosos, sabrosos y frescos, con amplia retronasal.

En cuanto a los vinos tintos están dominados por la presencia de la uva autóctona monastrell, aunque estos también se complementan con variedades como merlot, syrah, cabernet-sauvignon y sensible. Estos vinos, sobre todos los jóvenes, se caracterizan por ser muy explosivos en la nariz, su frutosidad (frutos negros, frutas maduras, cereza, fresas, grosella), su fuerte color, generalmente rojo púrpura intenso con ribetes morados, en boca tiene estructura y fuerza, con taninos vinos y persistentes.

Los vinos de crianza son sabrosos, carnosos, aromáticos, complejos. Los vinos dulces naturales son vino tradicionales de gran calidad que siguen teniendo vigencia y buen futuro.

En conjunto, los vinos de la denominación de origen Jumilla son vinos que han conseguido un alto nivel dentro del panorama vinícola español, siendo de los vinos más premiados en concursos nacionales e internacionales.